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martes, 1 de noviembre de 2011

EL HORNERO, UN PAJARITO ALFARERO


Antes de que los españoles llegaran a América, los giaguitas ya eran conocidos en las tierras del Aconquija porque sabían cultivar y dominar animales. Además, cocían el barro del fuego y faabricaban bellas vasijas.
Casi todos los diaguitas eran buenos alfareros, pero había uno que se destacaba como un verdadero artista. Nadie podía igualar sus sus coloridas vasijas, sus pulidos platos, y las delicadas y resistentes jarras que realizaba. Tan buen era que la gente se reunía en la puerta de su choza para observar cómo modelaba sus piezas. También iba a verlo la hija del cacique y, con el paso del tiempo, los jóvenes se fueron enamorando.
Un día, en alfarero le pidió permiso al cacique para casarse con su hija. Pero como éste no quería a un simple artesano para la muchacha, se opuso al matrimonio y expulsó al alfarero de la aldea para que los jóvenes no se vieran más.
Cuenta la vieja leyenda que cuando el alfarero se separó de su amada, le juró entre lágrimas que encontraría la forma de regresar y construir un hogar para los dos. Y así fue...
Unos días después de separarse, el artesano vovió transformado en un simpático pajarito marrón que, cantando, comenzó a construir un nido de barroen el árbol más cercano a la choza de su amada. Ella deseó con tantas fuerzas vivir él que, al poco tiempo, también se transformó en pájaroy, desde entonces, ambos indiecitos, convertidos en hornero, viven juntos en su pequeño hogar de barro.


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