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jueves, 10 de noviembre de 2011

EL DUENDE MÁGICO


Cuéntase que un día, mientras Pedro caminaba por la plaza, encontró una cajita de color plateado que tenía muchos dibujitos raros,que nunca habría imaginado.
Calladito e intrigado en un banco se sentó, y despacito y con cuidado la tapita le abrió.
¡Qué inmensa sorpresa cuando de la cajita un duende se asomó! Inmediatamente al piso saltó, y con un pase mágico de tamaño aumentó. - ¡Hola mi buen amigo! ¡Qué salvación! De estar encerrado ya me había cansado. ¿Qué mundo tan extraño es este que no conozco yo?
-Este es mi mundo, ¿y vos de dónde sos?
-Vengo del mundo mágico y busco diversión, de tanto estar encerrado, ahora quiero mucha acción...
E inmediatamente después, con pasito cortito, de la plaza huyó.
Pedro quedó sorprendido, pero enseguida reaccionó, ytras elduende en fuga, corriendo salió.
¡Cuándo vio lo que hacía ese duende burlón...! ¡Ponía todoslos carteles patas para arriba, los conductores no entendían nada y el lío entre los autos no terminaba nunca! A los semáforos de las esquinas, a todos les cabió el color: violeta, azul y naranja; gris,celeste y marrón. La gente nada entendía, todos gritaban, corrían, los autos tocaban bocina. Pedro, desesperado, y elduendecito seguía contento. La ciudad era un caos, los autos no sabían qué hacer: continuar, parar, algunos miraban los carteles con curiosidad, otros escapaban gritando sin parar, nadie entendía nada.
En esoyen medio del samborombóm, un personaje apareció. Su nombre era Merlín, con capucha y bastón, y seriamentea a Pedro sedirigió: - ¿Qué es lo que está pasando? ¿Cómo es que se escapó? - dijo Merlín.-Yo encontré una cajita y le abrí la tapita, salió y ya no paró. - Contestó Pedro.
-A ese duende travieso, ya le voy a enseñar que este es un mundo distinto, y que él no lo puede cambiar.
A lo que Pedro contestó: - Él no tiene mala intención,sólo lo hace por diversión.
Entonces Merlín se adelantó, tan poderoso, que el pobre duendecito muy quietito se quedó. El mago levantó de pronto su vara, y unas palabras mágicas pronunció. Mágicamente todo volvió a la normalidad, los colores el sémaforo volvió a recuperar:rojo,amarillo y verde, como tienen que estar. Los carteles para la seguridad vial a su anterior forma volvieron a estar.
- Mejor es que aprendas cómo funciona este mundo. Pedro te puede mostrar todo este lugar, para que sepas que las cosas no están por estar, que todo tiene importancia y es por nuesta seguridad.
Merlín se fue caminando y el duende con Pedro quedó, mirándolo con ojos grandes, aprender le pidió. Entonces Pedro, en su auto, se dispuso a enseñar, y juntitos sefueron a recorrer la ciudad.
Pedro: -¿Ves esas luces de colores?
Duende: -¡Son para jugar!
Pedro:- ¡No! Son para avisarte cuándo podés cruzar. Si cruzás en cualquier momento un accidente podés causar. Mejor es esperar un poquito nada más. Cuando el semáforo está verde tranquilo podés pasar, pero cuando se pone rojo ¡ sí osí hay que esperar!
Duende: - ¿Y cuando está en amarillo?
Pedro: - Es cuando hay que prestar atención y mirar, porque nos avisa que muy alerta debemos estar.
Duende: - ¿Y si cambiamos el color?
Pedro: - ¡No! ¿No viste lo que pasó? Le gente conoce el mensaje, porque conoce cada color.
Duende: - Y frente a ese cartel que dice "Pare", ¿ tengo que parar y no caminar nunca más?
Pedro: - No, debemos mirar hacia ambos lados, y si nadie viene, podemos continuar.
Y siguieron caminando, Pedro hablando y el duende escuchando. Así llegaron a la plaza y se sentaron. - ¿Te gustó lo que aprendiste? - preguntó Pedro.
-Claro que me gustó, ahora entiendo cómo viven los humanos. ¡Con tantos autos y tanta gente se tienen que organizar, y para ellos reglas tienen que inventar! - dijo el duende.
-¡Así es!, ¡tal cual!, ¡qué bueno que aprendiste!
-Sí... aunque me gustaría a mi mundo regresar. Esto es lindo, pero prefiero bajo mis árboles pasear.
Pedro quedó pensativo, ¿cómo podría ayudar?... Pero justo en ese momento, volvió a aparecer Merlín, y sonriendo se acercó y al duende le preguntó: - ¿Cómo estás mi duendecito? Del castigo de la caja saliste solito, la oportunidad la tuviste y bien la cumpliste. Tanto has aprendido que el castigo quedó cumplido. Ahora... ¿ te gustaría estar en estos momentos en tu hogar? Si querés para allá te puedo llevar.
Ni lerdo ni perezoso, el duende se levantó, sonriendo le dio las gracias... y de Pedro se despidió.Entonces, Pedro vio asombrado al mago allí parado, abriendo una puerta mágica y secreta hacia el mundo encantado, por la que salieron ambos con una sonrisa en los labios saludando.
Y esta historia de tránsito y magia ya se está terminando. ¡ Colorín colorado, este cuento se ha acabado!









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